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El sucio espectáculo de la democracia envilecida

Hoy, en el Parlamento de Andalucía, podrá contemplarse, en vivo y en directo, el sucio y lamentable espectáculo de una democracia envilecida en acción cuando el partido socialista, con el apoyo de toda la izquierda, vote en contra de una iniciativa que propone rebajar al mínimo el Impuesto de Sucesiones y Donaciones, como han hecho ya Madrid y Canarias. 

Cuando los políticos votan en contra de la voluntad popular de manera reiterada, anteponiendo sus propios intereses al bien común, puede afirmarse que la "democracia" ha dejado de existir y que ha muerto por envilecimiento. 

Votar para mantener un impuesto claramente injusto y contrario a la Constitución y contra el que una parte importante de la sociedad andaluza se ha alzado, reuniendo ya casi 180.000 firmas y camino del medio millón, es ya vergonzoso, pero la vileza más contraria a la democracia y a la ética se alcanza cuando se vota por mantener un impuesto que previamente ha sido considerado como "deslegitimado" por la presidenta de la Unta de Andalucía, Susana Díaz. 

Hoy, día 19 de julio, el PP presentará nuevamente, en el Parlamento de Andalucía, una iniciativa para suprimir al 99,9% el impuesto de Sucesiones y Donaciones. El Sr. Marín, líder de Ciudadanos, ha prometido que, de producirse esa votación, su partido votará por la supresión de ese impuesto injusto y confiscatorio, pero los votos del PP y Ciudadanos no serán suficientes para neutralizar los de la izquierda en pleno, representada por el PSOE y Podemos. 

Hoy asistiremos a una de las peores muertas del envilecimiento político, al contemplar como los diputados votan en contra de la voluntad popular y a favor de mantener un tributo que hasta los mismos socialistas ya consideran deslegitimado, no sólo porque es rechazado en las calles y en la opinión pública, sino porque vulnera claramente la Constitución, representa una ilegítima doble imposición, confisca bienes, borla la voluntad de los muertos, causa inmenso dolor e injusticias y está provocando en la economía andaluza ruina de empresas, pérdida de puestos de trabajo, fugas de familias a otras autonomías fiscalmente menos codiciosas e impide que miles de técnicos y profesionales de éxito se establezcan en tierras andaluzas por miedo a morir aquí y permitir que la Unta arruine a sus familias. 

El voto del PSOE y de Podemos llenará hoy de vergüenza a esos partidos porque no podrán votar, como en anteriores ocasiones, de manera oscura y sin la atención popular puesta en la Cámara. Muchos andaluces estarán hoy pendientes del voto y serán testigos de la vileza de una política en la que colisionan claramente los intereses del pueblo con los de un grupo de políticos cargados de privilegios y divorciados de los sentimientos y anhelos populares. 

Para Susana Díaz, su pertinaz y soberbio mantenimiento de ese impuesto injusto significa desgaste, pérdida de votos y debilidad frente a los partidarios de Pedro Sánchez, conscientes de que la líder andaluza se está desangrando por su decisión de mantener un impuesto a todas luces injusto, cruel y dañino para la economía, que hace posible la brutalidad anticonstitucional de que heredar en Andalucía represente pagar cien veces más que en Madrid y mil veces más que en Canarias, todo un desgarro del derecho constitucional de los españoles a la igualdad. 

La votación tendrá lugar en torno a las 17.00 horas y constituirá un espectáculo tan rastrero y sucio que quizás represente el principio del fin de la hegemonía socialista sobre la tierra Andaluza, a la que ha mantenido en el atraso y en la cola del progreso Europeo durante las casi cuatro décadas que lleva gobernando ininterrumpidamente. 

Más información en: http://www.votoenblanco.com/El-sucio-espectaculo-de-la-democracia-envilecida_a6887.html

Deslegitimados

Afirma Susana Díaz, presidenta de los andaluces, que el infausto Impuesto de Sucesiones y Donaciones está acabado porque ha quedado "deslegitimado" por la protesta de los andaluces, pero no dice que si alguien ha quedado deslegitimado son ella y su gobierno, por aplicar con toda crueldad ese impuesto contrario a la Constitución y a la decencia. La protesta generalizada de los andaluces no podía quitar la legitimidad a un impuesto que ya era ilegítimo cuando nació, por ser contrario a la Carta Magna y a los derechos humanos, pero sí quitó legitimidad al gobierno que lo aplicaba y que lo sigue aplicando, consciente de que es injusto. 

Los impuestos son justos o injustos. Si son justos, se aplican y si no lo son, se suprimen. Todo lo demás es engaño y manipulación. Si ese impuesto sigue vigente hoy, a pesar de haber reconocido en público su inconstitucionalidad, se está abusando del poder y actuando con maldad manifiesta.

La plataforma ciudadana "Stop Impuesto Sucesiones", que coordina la protesta de los andaluces y sus actuaciones, es recibida hoy por la defensora del pueblo de España, Soledad Becerril, ante la que expondrá sus argumentos contra ese tributo, le hará conocer casos sangrantes de injusticia y dolor causados por la Junta de Andalucía y presentará más de 160.000 firmas de protesta, recogidas en Andalucía, que acudirá acompañada de plataformas similares que operan en Asturias y Aragón otras dos regiones flageladas por ese tributo injusto y cruel. 

La defensora del pueblo conocerá hoy la injusticia y dolor que causa ese impuesto, del que su mayor responsable es Mariano Rajoy, por tratarse de un tributo nacional cedido a las comunidades autónomas, pero que en Andalucía, en lugar de haberlo bonificado al máximo, como se ha hecho en Madrid y Canarias, se aplica con toda crudeza, con el cien por cien de su crueldad, causando dolor y daño en la ciudadanía, que se manifiesta en renuncias a herencias, fugas de familias a otras autonomías con fiscalidad menos injusta, ruinas familiares y desaparición de empresas y puestos de trabajo. 

Rajoy, al que los expertos aconsejaron que eliminara ese tributo por ser injusto y confiscatorio, decidió mantenerlo y transferirlo a las comunidades autónomas como parte de su financiación, con el animo de "desgastar" a los gobiernos autonómicos y arrojando al pueblo en manos de gobiernos codiciosos a los que nada importaba el dolor y la destruccción que causa tener que pagar por lo que se hereda, a pesar de que ya se ha pagado antes por esos bienes, ni que existan diferencias fiscales abismales entre una región y otra, algo que prohíbe expresamente la Constitución. 

La protesta contra el Impuesto de Sucesiones no solo ha puesto de relieve la crueldad de ese tributo, aplicado a pesar de su injusticia y de que causa dolor, daño y ruina a personas y empresas, sino también dos cosas muy importantes: la primera es que la lucha popular contra la injusticia funciona y obliga a los gobernantes a eliminar sus abusos y arbitrariedades; la segunda es que los gobernantes andaluces, al aplicar con todo rigor un impuesto injusto y contrario a la Constitución, han caído en el abuso de poder y han obrado contra el pueblo. 

La vigencia de ese impuesto, a pesar del daño que causaba y de las ruinas y fugas que provocaba, sólo es explicable si se admite que el "régimen" andaluz ha perdido sensibilidad y lucidez, cansado, agotado y abotargado después de tantas décadas en el poder. El hecho de que los socialistas hayan estado gobernando Andalucía más tiempo del que Franco gobernó España ha podido convertir al PSOE andaluz en un partido torpe, insensible y peligrosamente divorciado de la realidad y de los anhelos de su pueblo. 

El Impuesto de Sucesiones ha puesto de relieve muchas cosas que parecían olvidadas: la primera es que el poder político en España está podrido y que sirve más a la codicia y a los intereses de los políticos que al bien común; la segunda es que la protesta de un pueblo indignado acobarda y hace retroceder a los sátrapas y politicastros y la tercera es que es urgente poner orden en la vida política española, que está en manos de mediocres, corruptos y gente que no sirve ni al pueblo ni a la nación. 


Francisco Rubiales.

Más información en: http://www.votoenblanco.com/Deslegitimados_a6879.html

Las mentiras del socialismo andaluz y el Impuesto de Sucesiones

Presionada por Ciudadanos, partido que exige una rebaja sustancial del injusto y anticonstitucional Impuesto de Sucesiones y Donaciones para seguir apoyando al gobierno socialista andaluz, Susana Díaz, presidenta de los andaluces, ha afirmado que no puede renunciar a aplicar con toda severidad ese tributo a los muertos porque necesita el dinero que recauda (unos 400 millones cada año) para financiar la sanidad y la educación de los andaluces. 

Mientras que la Junta sigue ejerciendo su poder con arrogancia y soberbia, negándose a ceder ante la protesta popular, el partido Ciudadanos se ha dado cuenta de que el movimiento de rechazo al injusto Impuesto de Sucesiones en Andalucía, que ya ha conseguido más de 137.000 firmas, es fuerte e imparable y que cada día son más los ciudadanos que exigen a la Junta que suprima ese sucio y voraz tributo. 

Lo que afirma Susana es una mentira intolerable, que se atreve a lanzar únicamente porque en su fuero interno desprecia nuestra inteligencia, libertad y derechos. Les voy a demostrar (a ella y a ustedes, lectores) que esa afirmación es falsa y desvergonzada. 

Antes de saquear a los herederos andaluces, cobrándoles, en contra de los derechos constitucionales, cien veces más que a los madrileños y mil veces más que a los canarios, debería realizar otras actuaciones para ahorrar y obtener mucho más dinero del que recauda con el saqueo de las herencias: 

-- Debe cerrar los mas de cien chiringuitos públicos, completamente inútiles e innecesarios, financiados con el dinero de los contribuyentes y creados únicamente para colocar a los socialistas con carné y a los amigos del poder. En ese "paquete" parásito figuran institutos, observatorios, think tanks de tercera división y otros muchos centros tan costosos como innecesarios. 

-- Debe suprimir las muchas empresas públicas de la Junta que carecen de funciones y cuyos empleados se pasan la jornada leyendo la prensa, navegando por Internet y chismorreando. 

-- Debe reclamar el dinero robado a los muchos ladrones andaluces, incluyendo el saqueado con los EREs y con los cursos de formación, que inexplicablemente la Junta no reclama ni exige con la necesaria contundencia. 

-- Debe aprender a gastar y evitar que dinero procedente de la Unión Europea se quede sin gastar en la comunidad más necesitada y atrasada de España, por ineficacia en el desarrollo de los expedientes y en falta de iniciativas y proyectos para que sean financiados. 

-- Debe utilizar los recursos de la Hacienda andaluza para recaudar el dinero que esconden y evaden los grandes defraudadores de la autonomía, muchos de los cuales son ex altos cargos de la Junta, a los que se les concedieron decenas de millones de euros en subvenciones y ayudas que resultaron fraudulentas. Sirvan como ejemplo los mas de 80 millones de euros concedidos al ex consejero de Hacienda, Ángel Ojeda, hoy procesado por el empleo presuntamente delictivo de esos fondos. 

-- Debe adelgazar el Estado y renunciar a un intervencionismo de la Junta que asfixia la economía y limita las libertades de los andaluces. La densa "red clientelar" que Susana mantiene en Andalucía para obtener los votos que necesita para perpetuarse en el poder cuesta mucho más de lo que obtiene saqueando las herencias con el Impuesto de Sucesiones, un tributo que obliga a pagar por bienes que ya han tributado y que hace pedazos el principio de "igualdad ante las leyes" que consagra la Constitución. 

La Comunidad de Madrid informa que más de 40.000 andaluces han huido a Madrid en un sólo año y se han empadronado allí para eludir el abusivo impuesto de Sucesiones vigente en Andalucía. Esa "fuga" implica creación de pobreza y desempleo en una Andalucía que sigue siendo, después de cuatro décadas de gobierno socialista, una de las regiones más atrasadas y con más desempleados de Europa. Entre los que huyen destacan muchos autónomos que tenían pequeñas empresas en Andalucía, profesionales cualificados y directivos de éxito. A los efectos nocivos de ese éxodo generador de pobreza, motivado por un impuesto cruel y contrario a la Constitución, hay que agregar la negativa a ser trasladados a Andalucía de cientos de profesionales y directivos de empresas, que no quieren residir en la Andalucía socialista por miedo a morir allí y a que sus familias vean expoliada su herencia. 

Si Susana reflexionara e hiciera caso a lo que en este artículo le aconsejamos, no sólo obtendría cinco o seis veces el dinero que recauda con el impuesto de sucesiones, sino que aliviaría el dogal que asfixia Andalucía, reduciría la corrupción, relanzaría la vida empresarial, permitiría la creación de más empleo y riqueza y su gobierno sería mucho más eficaz, decente y democrático. 

Francisco Rubiales.

Más información en: http://www.votoenblanco.com/Las-mentiras-del-socialismo-andaluz-y-el-Impuesto-de-Sucesiones_a6858.html