La crisis disparó un 289% las renuncias a las herencias por falta de crédito para pagar Sucesiones

La crisis financiera ha disparado en la última década un 289% las renuncias a las herencias por falta de crédito para pagar el Impuesto de Sucesiones. Las consecuencias de este gravamen se han visto agudizadas especialmente para familias de Asturias, Aragón y Andalucía, donde el pago de este tributo es más elevado.

Pese a que muchas voces insisten en que las renuncias a se deben a las deudas acumuladas del difunto, la Asociación Stop Impuesto de Sucesiones señala que esos casos “son la excepción a dicha norma”. En declaraciones a OKDIARIO, Juan Carlos Valverde, presidente de la asociación Stop Impuesto de Sucesiones, aclara que es “la falta de acceso al crédito lo que obliga a renunciar lo que legítimamente pertenece a las familias, al no poder satisfacer en modo alguno el impuesto”.

Velarde denuncia que son muchas las familia que se encuentran atrapadas al no poder hacer frente a este tributo. “No tienes ley de segunda oportunidad, ni se aplica la norma más favorable, tampoco el derecho de tanteo” lamenta. La Asociación Stop Impuesto de Sucesiones tiene casos en los que se terminan embargando los bienes que acaban subastándose “por una décima parte de su valor, o sea que además, le sigues debiendo a Hacienda“.

Por lo tanto, no es casualidad que entre los años de la crisis financiera 2007 y 2017, en el momento en el acceso al crédito era casi nulo, se observe un auge en las renuncias de herencias. Un fenómeno que se ve afectado por los ciclos económicos. Velarde señala a este periódico que “antes de la crisis había un número similar de ‘herencias con cargas’”, sin embargo las familias tenían más facilidades para “‘recomprar’ sus bienes”.

Morir en Zaragoza ó en Gijón es cien veces más caro que en Extremadura, Murcia ó Madrid, y mil veces más que en Canarias

El impuesto de Sucesiones es un tributo estatal transferido a las Comunidades Autónomas -sin perjuicio de los conciertos forales con Navarra y el País Vasco. Por lo que la carga tributaria que supone este impuesto es muy distinta en función de la comunidad donde se resida.

Es decir, morir en Zaragoza o en Gijón es cien veces más caro que en Extremadura, Murcia o Madrid o mil veces más que en Canarias, aunque el valor de la herencia sea el mismo. En el caso de la Comunidad de Madrid, un descendiente que perciba una herencia de su padre, con una base liquidable de 100.000 euros (tras la aplicación de las reducciones por parentesco), pagaría por el Impuesto sobre Sucesiones unos 124 euros, mientras que, anteriormente, sin la existencia de la bonificación en cuota del 99%, hubiera pagado 12.407 euros.

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