¿Rico? Si fuera rico, me iría a vivir a Madrid para no pagar el impuesto de sucesiones

Ni el simulador del impuesto de sucesiones ni la campaña de publicidad institucional ni el mantra de que «sólo pagan los ricos» han calado en la médula de la sociedad. La crispación sube de tono en la calle al tiempo que arrecian las críticas de la oposición contra el Gobierno andaluz, empeñado en descargar el fardo de la responsabilidad sobre el Ejecutivo central, al que quiere devolverle este tributo a cambio de lo que recauda. La fractura —social, política y hasta moral, a la vista de algunos casos sangrantes— se hizo el jueves patente en el Parlamento.

Alrededor de 350 personas convocadas por la Asociación Stop Impuesto Sucesiones coreaban consignas

A las puertas, alrededor de 350 personas convocadas por la Asociación Stop Impuesto Sucesiones coreaban consignas y apelaban a la Junta de Andalucía y la clase política, en general, para que «ayuden a los andaluces a escapar de la discriminación y de la vejación que supone tener que pagar por heredar impuestos extremadamente superiores a los que pagan otros españoles radicados en otras comunidades». Así reza el escrito dirigido a los grupos políticos que la plataforma que preside Juan Carlos Valverde registró en la Cámara con el aval de 54.402 firmas de ciudadanos.

«Me han dicho que esté callada»

Entre el gentío, afectados procedentes de distintos rincones con un drama personal detrás. Andaluces de a pie que no hacen pie por culpa de una herencia envenenada. Es el caso de Victoria (nombre ficticio), malagueña de 52 años, que se refugia en el anonimato por «miedo». «El gestor de Hacienda me ha dicho que esté callada porque el inspector se lleva un incentivo si saca más dinero con la herencia. Me ha venido una [liquidación] complementaria y estoy desesperada, no sé de dónde voy a sacar el dinero para pagar», susurra al borde de la lágrima. «Un día, en Benalmádena, me acerqué a Susana Díaz para pedirle que quitara este impuesto. Me cogió de la mano y me dijo que lo iba a arreglar, que tuviera paciencia. Ya ves lo que ha hecho», se lamenta.

Enfundada en una camiseta negra de la plataforma, Esperanza Gutiérrez, de Los Palacios, contaba a ABC que «hasta hace tres meses he tenido las cuentas embargadas» porque no podía pagar casi 190.000 euros del impuesto tras heredar de su madre varias viviendas, con inquilinos de renta antigua, «después de haber trabajado como una mula». «¿Rico? Si fuera rico, me iría a vivir a Madrid para no pagar el impuesto», apostillaba su marido.

Tampoco faltó a la cita reivindicativa Eduardo Mauri. «No soy afectado pero no hay que esperar a estarlo para denunciar esta barbaridad», aclara.