Nos repiten que este impuesto afecta sólo a los ricos. Esto es una falsedad y ellos lo saben

No he querido titular esta columna con el letrero de sadismo fiscal, aunque bien quedaría. La expresión no es mía, es de un destacado economista asturiano participante en un encuentro habido en la Universidad de Oviedo sobre el Impuesto de Sucesiones. Este impuesto brutal y confiscatorio lo merece. Lo que no merecen los ciudadanos es que una vida de trabajo y ahorro sea engullida por este acto de canibalismo fiscal. Y esta sí es expresión mía. Se defiende la Junta de Andalucía con argumentos peregrinos que nadie cree por una sencilla razón: porque lo vivimos en directo en amigos y familiares. Y ante eso ya pueden gritar cuanto quieran que les hacemos el mismo caso que a un coro de grillos que cantan a la luna. Uno de los mantras que repiten es que este impuesto afecta a los ricos. Esto es toda una falsedad y ellos lo saben. No tenemos más que mirar a nuestro lado y ver a las personas afectadas para mandar a la sentina este estribillo. Lástima que en una columna no podamos reproducir una imagen, porque colocaría una foto y asunto resuelto. También es verdad que para eso estamos los escritores, para decir que mil palabras valen más que una imagen. Fue en la manifestación del pasado sábado en Oviedo contra el abuso de poder que significa este maldito impuesto. Se trata de dos personas, en dos fotos distintas. Nada que ver entre ellos. Un hombre y una mujer entre las casi diez mil personas que marcharon en Oviedo. Toda una gigantesca manifestación allí.