Las mentiras del socialismo andaluz y el Impuesto de Sucesiones

Presionada por Ciudadanos, partido que exige una rebaja sustancial del injusto y anticonstitucional Impuesto de Sucesiones y Donaciones para seguir apoyando al gobierno socialista andaluz, Susana Díaz, presidenta de los andaluces, ha afirmado que no puede renunciar a aplicar con toda severidad ese tributo a los muertos porque necesita el dinero que recauda (unos 400 millones cada año) para financiar la sanidad y la educación de los andaluces. 

Mientras que la Junta sigue ejerciendo su poder con arrogancia y soberbia, negándose a ceder ante la protesta popular, el partido Ciudadanos se ha dado cuenta de que el movimiento de rechazo al injusto Impuesto de Sucesiones en Andalucía, que ya ha conseguido más de 137.000 firmas, es fuerte e imparable y que cada día son más los ciudadanos que exigen a la Junta que suprima ese sucio y voraz tributo. 

Lo que afirma Susana es una mentira intolerable, que se atreve a lanzar únicamente porque en su fuero interno desprecia nuestra inteligencia, libertad y derechos. Les voy a demostrar (a ella y a ustedes, lectores) que esa afirmación es falsa y desvergonzada. 

Antes de saquear a los herederos andaluces, cobrándoles, en contra de los derechos constitucionales, cien veces más que a los madrileños y mil veces más que a los canarios, debería realizar otras actuaciones para ahorrar y obtener mucho más dinero del que recauda con el saqueo de las herencias: 

-- Debe cerrar los mas de cien chiringuitos públicos, completamente inútiles e innecesarios, financiados con el dinero de los contribuyentes y creados únicamente para colocar a los socialistas con carné y a los amigos del poder. En ese "paquete" parásito figuran institutos, observatorios, think tanks de tercera división y otros muchos centros tan costosos como innecesarios. 

-- Debe suprimir las muchas empresas públicas de la Junta que carecen de funciones y cuyos empleados se pasan la jornada leyendo la prensa, navegando por Internet y chismorreando. 

-- Debe reclamar el dinero robado a los muchos ladrones andaluces, incluyendo el saqueado con los EREs y con los cursos de formación, que inexplicablemente la Junta no reclama ni exige con la necesaria contundencia. 

-- Debe aprender a gastar y evitar que dinero procedente de la Unión Europea se quede sin gastar en la comunidad más necesitada y atrasada de España, por ineficacia en el desarrollo de los expedientes y en falta de iniciativas y proyectos para que sean financiados. 

-- Debe utilizar los recursos de la Hacienda andaluza para recaudar el dinero que esconden y evaden los grandes defraudadores de la autonomía, muchos de los cuales son ex altos cargos de la Junta, a los que se les concedieron decenas de millones de euros en subvenciones y ayudas que resultaron fraudulentas. Sirvan como ejemplo los mas de 80 millones de euros concedidos al ex consejero de Hacienda, Ángel Ojeda, hoy procesado por el empleo presuntamente delictivo de esos fondos. 

-- Debe adelgazar el Estado y renunciar a un intervencionismo de la Junta que asfixia la economía y limita las libertades de los andaluces. La densa "red clientelar" que Susana mantiene en Andalucía para obtener los votos que necesita para perpetuarse en el poder cuesta mucho más de lo que obtiene saqueando las herencias con el Impuesto de Sucesiones, un tributo que obliga a pagar por bienes que ya han tributado y que hace pedazos el principio de "igualdad ante las leyes" que consagra la Constitución. 

La Comunidad de Madrid informa que más de 40.000 andaluces han huido a Madrid en un sólo año y se han empadronado allí para eludir el abusivo impuesto de Sucesiones vigente en Andalucía. Esa "fuga" implica creación de pobreza y desempleo en una Andalucía que sigue siendo, después de cuatro décadas de gobierno socialista, una de las regiones más atrasadas y con más desempleados de Europa. Entre los que huyen destacan muchos autónomos que tenían pequeñas empresas en Andalucía, profesionales cualificados y directivos de éxito. A los efectos nocivos de ese éxodo generador de pobreza, motivado por un impuesto cruel y contrario a la Constitución, hay que agregar la negativa a ser trasladados a Andalucía de cientos de profesionales y directivos de empresas, que no quieren residir en la Andalucía socialista por miedo a morir allí y a que sus familias vean expoliada su herencia. 

Si Susana reflexionara e hiciera caso a lo que en este artículo le aconsejamos, no sólo obtendría cinco o seis veces el dinero que recauda con el impuesto de sucesiones, sino que aliviaría el dogal que asfixia Andalucía, reduciría la corrupción, relanzaría la vida empresarial, permitiría la creación de más empleo y riqueza y su gobierno sería mucho más eficaz, decente y democrático. 

Francisco Rubiales.

Más información en: http://www.votoenblanco.com/Las-mentiras-del-socialismo-andaluz-y-el-Impuesto-de-Sucesiones_a6858.html